Una voz, la dulzura de la canción, la energía de la música y mis ojos perdidos en algún punto de esa esquina, buscándote.
El recuerdo de las horas infinitas que mueren a tus pies. El silencio que se pierde con tu voz y tu perfume viajando en el viento.
Las miradas, las sonrisas, las caricias, todo en vos eterno, todo para siempre. La belleza conmovedora de tu piel que se une con tu pelo.
La molestia de una necesidad desesperada. La molestia de saber que no termina porque nunca empieza. La amargura de dejar entre tus brazos este corazón que late solo en vos.
El recuerdo de tu boca y tu sonrisa, la fotografía de tu mirada en mis pupilas. El encanto de mi nombre en tu voz desgarradora. El ahogo de un silencio que no para de callar.
Las palabras que no decimos porque ya las conocemos, las asignaturas pendientes. La forma en que caminas, tu forma de mirarme desgarrando cada centímetro de mi cuerpo.
El calor del deseo que nadie se anima a nombrar. El calor de mi deseo que no me animo a nombrar.
La falta de tiempo cuando sobran las ganas, las ganas que mueren como muere el verano.
La calma de tenerte cerca y la desesperanza en la ausencia de ilusión.
