jueves, 16 de abril de 2009

Amarte duele


Otra vez, me veo en la obligación (?) de hablar sobre el amor. Pues bien, el amor me guía y me da aliento, es el aire, el agua, la tierra, el cielo y el mar. Podré luchar, olvidar, llorar, gritar, sufrir, negar, callar, y cuando al fin creo librarme se hace presente una vez más, como siempre.
Por qué amamos? Es una pregunta difícil, creo que es el leitmotiv de tu historia y de la mía. Es más bien una necesidad inexplicable, podría ahondar en argumentos filosóficos, biológicos, religiosos o mitológicos en un intento por conseguir una respuesta. Pero en verdad, desde mi humilde opinión sostengo que existen fenómenos y sensaciones que escapan a toda explicación racional. Seguramente nos hemos encontrado en alguna situación en donde nuestro corazón no logró entenderse con nuestra razón, dicho de otro modo, "el corazón tiene razones que la razón no entiende". Entonces cómo entender cuestiones de sentimientos? por qué darle argumentos científicos al hecho o al acto de amar? Con respecto a este último interrogante, y permitiéndome hacer referencia a cuestiones personales, la necesidad radica en evitar amores no correspondidos. Eludir corazones cobardes que no pueden afrontar el amor, con miedo a sentir.
Yo soy valiente porque amo, tengo el valor de reconocerlo y de vivirlo siempre que lo siento. La cobardía es el camino más simple, el menos doloroso.
Yo elijo sufrir amándote, es más bien un dolor sincero y noble. Prefiero gritarlo a callar, porque me conocés y sabés que soy transparente, no puedo mentirte, no puedo esconderme. Te regalo el recuerdo del amor que no fue, de todas las promesas incumplidas y las cuentas pendientes. Te regalo el tiempo y los sueños que quedan en mi alma de dulces momentos compartidos. Me despojo de la música y mis palabras y también te las doy, me libera el amor. Me deshago de los perfumes, del cielo, de los paisajes que nunca vimos, la totalidad de mis fantasías más tiernas y las dejo en tus manos. Te obsequio este amor que muere en mi porque no vive en vos.

lunes, 6 de abril de 2009

Kairós: Tiempos imperfectos


Todos hemos experimentado la sensación de que la velocidad del tiempo varía según la situación que estamos viviendo. Los niveles de ansiedad a medida que vayan subiendo o bajando permitirán que vivamos estas extrañas variaciones de un mismo período.
Antiguamente, los griegos notaron este fenómeno, y de esa forma surgió el término Kairós, definiéndose como el momento justo, tiempo "atemporal" o eterno, la duración de un movimiento, una creación. Esta definición intentaba de alguna manera unir al tiempo subjetivo -ese que se guía por nuestra ansiedad- con el sentido de la oportunidad.
En consecuencia, y siendo conscientes que el tiempo (lento o rápido) pasa, aparece la idea de las oportunidades. Quien no ha dicho u oído la frase "es una oportunidad única"? Hoy puedo decir que está claro que lo es, porque si bien puede volver a presentarse una situación similar, el simple paso del tiempo va a modificar algo, y por más que sea un detalle, la realidad nunca podrá repetirse en su totalidad, los momentos son únicos. Créase o no, el principio de incertidumbre existe y nos condiciona siempre. Podrá sonar fatalista o determinante pero en verdad nada volverá a ser como antes, somos seres cambiantes en un entorno cambiante.
Es así como nos encontramos con oportunidades, reitero, únicas e irrepetibles, y nos hacen dudar, actuamos o no? será el momento justo? debo esperar?
Volvemos a creer en estos principios, entendemos que es ahora o nunca y el tiempo se detiene mientras escuchamos los latidos de nuestro corazón. Entonces actuamos.
El tiempo vuela y corremos contra reloj, aparecen las presiones, los miedos, las inseguridades hasta que entendemos que por más tarde que sea, hemos llegado en el momento justo y todo comienza a volverse eterno.
El tiempo se congela y todo el ruido desaparece, hicimos lo correcto, entendiendo que hay instantes únicos e irrepetibles los vivimos de manera que quedarán eternamente en nosotros.
Tal vez la oportunidad vuelva a aparecer, pero definitivamente no será lo mismo, ahora tenemos el corazón en paz porque supimos encontrar ese instante donde su alma se rozó con la nuestra, donde el tiempo se detuvo, el ruido fue silencio y la noche luz.